10 experiencias que subieron nuestra adrenalina

✍️Iñaki y Ana ⎮ Fotografiando viajes

¿Eres de los viajeros que prefieren destinos tranquilos?, ¿buscas una playa con palmeras y cocoteros para no hacer nada durante días?, ¿o eres de los que prefieren que tu adrenalina se dispare viviendo experiencias en tus viajes?. Si perteneces a este último grupo te animamos a leer todo lo que vamos a contarte acerca de 10 lugares del mundo que fueron un auténtico desafío para nosotros.

10 experiencias que subieron nuestra adrenalina

1.- Nos adentramos en las Minas de Potosí (Bolivia)

¿Te imaginas adentrarte en el interior de una mina? ¿Recorrer los angostos pasillos casi a oscuras? ¿Subir y bajar estrechas escaleras para llegar al interior de Cerro rico?. Todo eso y mucho más que no te imaginas fue lo que vivimos al adentrarnos en las antiguas minas de Potosí, en Bolivia. Una experiencia que requiere mucho espíritu aventurero, pero que también remueve la conciencia al ver las condiciones de vida de los mineros que cada día trabajan en estas minas.

2- Cruzamos el Himalaya en coche (Ladakh, India)

Viajar en coche a Ladakh desde Manali en la India es una de las experiencias más fascinantes que hemos vivido en todos nuestros viajes. La carretera discurre por paisajes inimaginables, de una belleza indescriptible. Durante meses esta pista de tierra está cerrada al tráfico por nieve, y es al principio del verano cuando se abre a los vehículos. De hecho, muchas zonas estaban en obras de mantenimiento cuando viajamos en Junio, y a veces teníamos que esperar a que tapasen algún socavón para poder continuar. Todas las incomodidades que conlleva este viaje de 3 días por pistas, incluido el mal de altura producido por atravesar el segundo puerto de montaña más alto del mundo el Taglang La de 5328 metros, se ven compensados por una de las aventuras más increíbles que hemos vivido.

3.- Sobrevolamos Capadocia en globo (Turquía)

Sí, ya sabemos que esta actividad es muy habitual. Sí, todos los grupos turísticos la hacen… pero al elevarte en un globo que se sujeta solo con aire caliente no puedes dejar de sentir un cosquilleo y una inquietud que rápidamente desaparecen cuando ves el paisaje que te rodea. La Capadocia con sus pináculos que parecen salidos de un sueño se extiende a nuestros pies. Ya no queda espacio nada más que para disfrutar del momento.

4.- Descendimos la carretera de la muerte en bicicleta (Bolivia)

Con ese nombre… ¿quién no se asusta?. Reconozco que tuve pesadillas la noche anterior. No soy muy hábil con la bicicleta y pensar que tenía que bajar 65 kilómetros y 3500 metros de desnivel por esa carretera con un nombre tan “sugerente” me puso los pelos de punta. Y la verdad es que la carretera de la muerte impresiona al verla, no es más que un estrechisimo paso en el que apenas cabe un coche. Pero…¡¡¡ qué paisaje más espectacular !! Mi pesadilla se convirtió en una experiencia apasionante y en un reto cumplido.

5.- Nos sumergimos en los cenotes (México)

¿Meterte en una cueva submarina que no tiene salida visible?. ¡¡ Hay que estar loco !!. Eso pensarán muchos al ver como nos metemos con el equipo de buceo por esas cavidades que parecen no llevar a ningún sitio. Los que no bucean no saben la belleza que se están perdiendo. Aunque la primera vez que buceamos en un cenote no pudimos evitar tener nervios, porque una cosa es sumergirse en el mar y otra meterse en un agujero sin saber que te espera dentro.

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6. Recorrimos el Outback (Australia)

Salimos de Darwin para dirigirnos al Uluru, la gran montaña sagrada aborigen. Nos esperaban 2000 kilómetros por delante con la única compañía de algún otro coche despistado y camiones-tren con varios remolques. Nada hacia delante, nada hacia detrás…solos durante kilómetros sin ver nada más que canguros. Parece aburrido, y a veces lo fue, pero al echar la vista atrás es emocionante pensar que recorrimos el outback australiano en coche.

7.- Pisamos un volcán activo en la Isla blanca (Nueva Zelanda)

Un volcán activo situado en una isla en medio del mar. Es imposible no sentir como el corazón comienza a palpitar más rápido debido a la emoción y también, para que negarlo, los nervios cuando desembarcas en la Isla Blanca. Una vez allí la experiencia fue fascinante de principio a fin. Desgraciadamente, unos años después hubo un accidente por la explosión del volcán y de momento está cerrada a los visitantes.

8.- Buceamos con tiburones (Maldivas)

Aunque el tiburón tiene una fama inmerecida de animal peligroso, hay que reconocer que la primera vez que ves un tiburón de 3-4 metros al lado tuyo impresiona. Luego te das cuenta que el tiburón no tiene mayor interés en ti e incluso se aleja si intentas acercarte mucho. Lo mejor es apostarte en una piedra, esperar a que el tiburón tome confianza y se pasee frente a ti con la elegancia que les caracteriza y disfrutar del momento.

Tan emocionante es el buceo con tiburones que nosotros, y me atrevería a decir que todos los buceadores, los buscamos con pasión por todos los océanos y mares del mundo en los que tenemos la suerte de sumergirnos.

9.- Asistimos a un funeral Toraja en Sulawesi (Indonesia)

Los ritos funerarios de los Toraja, un pueblo que vive en la isla de Sulawesi en Indonesia, son apasionantes. En ocasiones, las familias mantienen a sus seres queridos fallecidos durante meses o incluso años en casa hasta que pueden costear el funeral que se merecen lo que incluye adornar todo el pueblo y comprar decenas de animales para ser sacrificados. Nosotros asistimos a dos funerales durante nuestro viaje por Sulawesi, uno muy modesto y otro en el que se sacrificaron enormes bueyes y cerdos delante nuestro. Una experiencia sangrienta que puede parece espeluznante, pero que es única en el mundo.

10.- Caminamos sobre el hielo del Perito Moreno (Argentina)

El glaciar Perito Moreno es un de los lugares más increíbles del planeta. Da igual cuantas fotos hayas visto antes de ir…cuando llegas a las pasarelas y descubres lo que hay frente a tus ojos no te puedes creer lo que estás viendo. Pero además de disfrutar de la belleza del Perito, nosotros quisimos acercarnos y tocarlo con nuestras propias manos, adentrarnos en las cuevas de hielo y caminar sobre esta gigantesca masa de hielo. ¿Puede haber algo más emocionante que caminar sobre capas de hielo de cientos de años de antigüedad y decenas de metros de espesor?.

Si habéis sentido palpitaciones o el corazón acelerado pensando en alguna de estas actividades es que pertenecéis al grupo de viajeros intrépidos que no se conforma con pasar horas bajo una palmera en alguna playa paradisiaca….y eso que también es un plan ¡¡ alucinante!!

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